El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota LOS PEREGRINOS
El nacimiento de Jesús fue un grito de alarma para las divinidades paganas. Sólo Dios podía conseguir tan inmenso triunfo. Sólo a Dios le era dado arrancar del corazón del hombre la ponzoña que el error había introducido en él.
Milton, ese gran poeta, ese sabio inglés que tanto honra a la patria que le sirvió de cuna, ese gran orientalista que admiran las naciones civilizadas, en una de sus primeras poesías ha descrito con esa robustez admirable que poseía, los errores del paganismo antes de la venida al mundo del Redentor del hombre.
Vamos a extractar algunas de sus estrofas, sirviéndonos de la traducción del abate Orsini:
Dicen así:
«Los oráculos enmudecen; ninguna voz, ningún murmullo siniestro hace resonar palabras falaces bajo las bóvedas de los templos.
»Apolo, abandonando con un grito de desesperación la colina de Delfos,[59] no puede pronosticar lo futuro.
»Ningún éxtasis nocturno, ninguna inspiración secreta, saliendo de una caverna profética, se hace sentir al sacerdote de ojos espantados.
»Sobre las montañas solitarias y a lo largo de las murmuradoras riberas, sólo se escuchan llantos y lamentos.
