El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Después empuñó el fornido mango del cuchillo y descargó un terrible golpe en el tronco del calloso arbusto. Dos pulgadas de hoja se hundieron en la añosa corteza del árbol.
—¡Oh! Tiene buen temple —se dijo para s×; ni siquiera se ha doblado la punta; bien puede entrar toda la hoja de un solo golpe en la garganta o en el corazón del que arrojó el cadáver de mi padre a los perros del muladar.
Dos dÃas después, junto a la torre de Siloe, los soldados de Herodes hallaron el cadáver de un anciano. TenÃa una profunda herida en la garganta y otra exactamente igual en el corazón. Sobre su frente, prendido de un grueso alfiler, se veÃa un trozo de papiro, donde se hallaban escritas con sangre estas palabras:
«Dimas venga el insepulto cadáver de su padre con la muerte de este fariseo, y jura por su memoria perseguir a sus descendientes hasta la quinta generación.»