El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Julio, levantando sus tiendas, atravesó los Alpes a marchas forzadas, y detuvo su ejército a las orillas de un arroyo.[96]
Pompeyo, sabedor de que César avanza sobre Roma, sale a su encuentro, rodeado de los senadores, entre los que se hallaban Cicerón y Catón de Utica. Ambos ejércitos se encuentran en Macedonia en una llanura llamada de Farsalia. Trábase la batalla; la sangre romana enrojece el ancho campo que ocupan los combatientes, olvidando en su furor que son hermanos. César vence a Pompeyo, al que salva la velocidad de su corcel. Se acerca a la ribera, salta sobre una nave, el viento le favorece y llega a Egipto, en donde la reina Cleopatra y su hermano Ptolomeo le cortan la cabeza y se la remiten en una caja al vencedor Julio como una muestra de cobarde sumisión.
César, clemente, perdona a los partidarios de su enemigo; pero Catón de Utica se da la muerte por sus propias manos por no sobrevivir a la república, que creía perdida en las manos de Julio César.
Recibe César el sangriento cráneo de Pompeyo, y no pudiendo olvidar que había sido su suegro y su amigo, lloró sobre aquella cabeza insepulta y castigó a Ptolomeo.