El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota CÁNTICOS DE ALEGRÍA
Cantad, aves de Oriente, desde las altas copas de los árboles que os sirven de nido. Extender vuestras alas de pintados colores, que ya el céfiro matinal riza con sus besos delicados vuestra suave pluma.
Rosas de Jericó, aromáticas yerbas del Carmelo, azucenas delicadas de Zabulón, violetas del Jordán, extended sobre la tierra el aroma de vuestros cálices, porque ya la delicada aurora derrama sobre vosotras el cristalino rocío que os sustenta y embellece. Perfumad el ambiente, hermosead la tierra, porque el cielo puro y radiante sonríe sobre vosotras, y la brisa murmura melancólica entre las verdes ramas de las palmeras de Jerusalén.
Jamás un día tan hermoso, tan risueño, ha extendido sobre la fértil Palestina sus radiantes resplandores, su poética y hermosa luz. Los hombres abandonan sus casas con el primer rayo del sol que viene a saludarles, y se encaminan alegres hacia sus campos con el espíritu tranquilo y el semblante risueño.
Porque un cielo sin nubes espanta los pesares; porque el sol cuando nace sin manchas que lo obscurezcan, sin nubes que lo oculten, derrama sobre los hijos del trabajo un bienestar, una alegría inexplicable, un gozo que llena el alma de inefable contento.
