El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Mientras la poética e interesante narración del libro de Esther sólo se reducía a la desobediencia de la reina Vasthi, esposa de Assuero, al decreto para que las mujeres obedecieran a sus maridos, y a la descripción de la hermosa judía que arrebató de amor el corazón del monarca persa, nadie se movió de su sitio; pero al llegar al final del capítulo III, cuando el favorito Amán, indignado de que Bardocheo no dobla la cabeza como un esclavo, concibe el plan de aconsejar a su señor que extermine la raza judía, y el rey sella el decreto, cuando después de echar suertes el rencoroso favorito sobre el día de la matanza, queda consignado el día 13 del mes duodécimo, llamado Adar, y el sacerdote leyó con las lágrimas en los ojos el versículo 15, que dice: «Los correos que fueron enviados se apresuraron a cumplir la orden del rey… y luego se fijó en Shusan, corte de Assuero, el edicto a tiempo que el rey y Amán celebraban un convite, y todos los judíos que había en la ciudad estaban llorando», el sacerdote suspendió la lectura y todo el pueblo prorrumpió en un lamento desconsolador que duró varios minutos.