El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Apenas los soldados de Herodes aparecieron delante del templo, los sediciosos se agruparon alrededor de sus jefes. Los gritos habían cesado; pero el peligro comenzaba. Los valientes israelitas abarcaron con una mirada aquella legión cubierta de acero que se acercaba hacia ellos. Comprendieron el peligro que les amenazaba, pues los soldados legionarios del idumeo les quintuplicaban las fuerzas.
Sus enemigos podían presentar sus anchos escudos de cuero ante la punta de sus puñales, mientras que ellos sólo presentaban sus pechos cubiertos con la simple túnica; muro humano en donde iban a hundirse para salir ensangrentadas hasta la empuñadura las cortantes espadas de los romanos.