El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Archelao mostró gran esmero en las honras funerarias de su padre. Puso el cadáver en un lecho de oro labrado con perlas y piedras preciosas; el estrado guarnecido de púrpura; el cuerpo, vestido de oro y grana, traía una corona en la cabeza y un cetro real en la mano derecha; alrededor de la cama estaban los hijos y los parientes; después todos los de su guardia, un escuadrón de gente tracia, de alemanes y franceses, todos armados y en orden de guerra, iban delante; todos los otros soldados seguían a sus capitanes después muy convenientemente; quinientos esclavos y libertos traían olores; y así fue llevado el cuerpo camino de doscientos estadios[127] al castillo de Herodión, donde fue sepultado según sus órdenes.[128]
Y ¡cosa extraña! Herodes, el viejo lobo de Israel, el corazón malvado que nunca se cansaba de verter sangre, el feroz verdugo de los hebreos, amaba las artes con delirio.