El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Primera, que ampararían siempre, y aun a riesgo de la vida, a todos los niños que no llegaran a los diez años. Segunda, que respetarían en todas las ocasiones, y aun a trueque de sufrir violencia o insulto, a todos los ancianos. Tercera y última, que jamás dejarían los cadáveres insepultos, teniendo tiempo para cumplir esta santa faena.
Dimas les hizo comprender que ya que la suerte les había lanzado a la vida de aventureros, lo cual no era muy honroso, era preciso que la guerra a la sociedad se hiciera en condiciones más suaves que hasta entonces, y puesto que su intención no era otra que la de enriquecerse empobreciendo al prójimo, eso se podía lograr sin necesidad del terror y al abrigo de una bandera de partido que, como buenos israelitas, debían alzar en defensa de la patria humillada por los impíos romanos.