El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Tuyo soy esta noche: haz lo que quieras.
Jesús y Luzbel, arrebatados por un torbellino de viento, cruzaron por el espacio con la rapidez del huracán. La tierra pasaba con la velocidad del rayo bajo sus pies. Por fin se detuvieron en la cima de una montaña altÃsima que formaba tres picos. Este monte se llamaba el grupo de Himalaya.
—Bajo nuestras plantas tenemos el monte más alto del universo —dijo el arcángel—. ¿Sabes su nombre?
—SÃ: se llama Dhawalagiri —respondió Jesús con una voz tan dulcÃsima que contrastaba con el ronco acento del ángel de las tinieblas.
—Vas a ver pasar a tus pies todos los reinos de la tierra.
Entonces se oyó un estremecimiento profundo.
La montaña maldita, como si se hubiera convertido en eje de la tierra, hacÃa girar con una rapidez increÃble al mundo. Luzbel, con el brazo extendido hacia el abismo y la mirada centelleante, agitaba de vez en cuando sus rojos cabellos, que despedÃan chispas de luz siniestra. Jesús miraba con ojos compasivos al ángel tentador.
—Mira el panorama que gira bajo tus pies —le dijo por fin Luzbel.
Jesús dirigió la mirada hacia el abismo.