El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota «—Todo lo que está debajo del cielo es de la tierra y me pertenece.» El fuego brota bajo mis plantas; nadie resiste a mi poder; mi soplo infiltra en la raza humana el veneno del orgullo; los hombres tiemblan al pronunciar mi nombre —murmuró el arcángel.
—La voz del justo sube al cielo: su oración llega hasta mi Padre, Creador del universo, del que eres esclavo; tus blasfemias se pierden en el imperio de las sombras; las puertas del ParaÃso están cerradas con doble llave para ti.
—¿Qué me importa si la tierra es mÃa, si soy inmortal, si mi poder es inmenso? ¿Quieres luchar conmigo? ¿Qué armas son las tuyas? ¿No eres Hijo de Dios? Ven, pues.
El arcángel se llevó por los aires a Jesús, y colocándole en la almena más alta del templo de Jerusalén, le dijo:
«—Échate de aquà abajo.»
Jesús le respondió:
«—Escrito está: no tentarás al Señor tu Dios».
El arcángel tentador extendió su manto a los pies de Jesús.
—Si es tu poder mayor que el mÃo, oponte a que te transporte donde quiera —replicó Luzbel.
Jesús puso sus divinas plantas sobre el manto, y respondió con mansedumbre: