El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota El trueno seguÃa rugiendo sobre las cabezas de los pobres viajeros. De pronto el anciano se detuvo, porque al doblar un recodo del barranco se levantó un hombre que se hallaba oculto detrás de un matorral, y poniéndole delante del pecho las aceradas puntas de una jabalina, gritó con voz cavernosa:
—¡Alto, o eres muerto!
El anciano retrocedió dos pasos, la mujer lanzó un grito, y, estrechando a su hijo contra su pecho, exclamó:
—¡Dios de Sión, salvad a mi Jesús!
Ahora el lector nos permitirá que retrocedamos.
Más adelante volveremos a encontrarnos con los viajeros y los bandidos del barranco de Samaria.