El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota MELODÃAS
Terminada la cena, la perla de Bethania ofreció una copa de oro al cantor, diciéndole:
—Este precioso néctar, extraÃdo de las vides de Engaddi, inspira a los poetas. Bebe, pues, y canta, querido Boanerges, pues supongo que habrás elegido la canción de La hermosa pecadora, que te encargué.
Boanerges, después de apurar la copa, la dejó sobre la mesa diciendo:
—ConfÃo en mi musa y en tus dulces miradas que inflaman mi inspiración. Los grandes poetas son la imagen de las aves del cielo. Cantan sin estudiar sus cantos. Tomiris,[65] Teresias[66] y Homero, privados de la luz de sus ojos, escribieron sus obras inmortales en la memoria de sus oyentes.
—Mucha confianza tienes en tu inspiración.
—Puedes tú juzgar de ella.
