El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota tu linda boca,
que a amar provoca
cuando la entreabre sonrisa leve,
muestra unos dientes como la nieve,
que a Venus misma volvieran loca.
¿Quién de tu cuello ve la blancura
de donde el lirio la suya toma?
¿Quién ve lo esbelto de tu cintura
y de tu aliento siente el aroma?
¿Quién no delira
cuando te mira?
¿Quién no suspira cuando te nombra?
¿Quién no te busca tarde y mañana,
como del sauce la fresca sombra
busca en Egipto la caravana?
¿Quién no codicia besar tu huella?
¿Quién en tus ojos no deja el alma,
si eres hermosa como una estrella,
si eres esbelta como una palma?
¿Quién no te adora?
flor de Bethania, luz de la aurora,
¿Quién al mirarte no te desea,
aunque te llamen la Pecadora
las envidiosas de Galilea?
Cesó el cantor y, colgando la lira de su espalda, dijo con acento conmovido:
—Estás servida, señora.