El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Su nombre será para los afligidos «más dulce a los labios que un panal de miel, más lisonjero al oÃdo que un suave cántico, más delicioso al corazón que la alegrÃa más pura» (San Antonio de Padua).
Pero no adelantemos los sucesos. Sigamos las sagradas tradiciones de Oriente, y con ellas a la vista y la fe en el alma, Dios nos dará fuerzas para llevar a término la difÃcil peregrinación que nos hemos impuesto. En Nazaret, pequeña ciudad de la baja Galilea, vivÃa un hombre honrado conocido con el nombre de JoaquÃn, de la tribu de Judá, y de la descendencia de David por Natham. Su esposa tenÃa por nombre Ana (Graciosa). Ambos eran buenos y observaban con la fe del corazón los mandamientos de Jehová, pero el Señor apartaba de ellos su mirada y Ana era estéril después de veinte años de matrimonio.
JoaquÃn podÃa romper aquellos infecundos lazos, dándole las letras de divorcio que la ley de los fariseos le concedÃa. Ley bárbara, inhumana, en que las esposas se convertÃan en esclavas y los esposos en despóticos señores, «pues sólo con haber hecho cocer demasiado la vianda del amo de la casa, o no ser bastante agraciada, el hombre podÃa repudiar a su mujer y unirse con otra».