El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota LA APARICIÓN
Transcurrieron algunos días. Magdalena acababa de abandonar el lecho. Durante la noche, la hermosa doncella de Mágdalo había tenido un sueño fatigoso. Deseando respirar el aire puro de los campos, encaminóse a su ventana. El sol bañaba con sus purísimos rayos los árboles de su jardín. Las flores abrían su corola para recibir su rayo vivificador. Las palmeras balanceaban sus poéticos penachos acariciados por el soplo suave de la brisa.
Magdalena, con los brazos apoyados en el hueco de ella, respiraba el perfumado ambiente de su jardín, dejando vagar por el espacio su indecisa mirada. Las tiernas avecillas cantaban amores, ocultas en las frondosas ramas de los sauces.
Magdalena parecía deleitarse aspirando el aroma de las flores que subía hasta su ventana, y contemplando el hermoso panorama que se extendía ante sus ojos. De pronto sus miradas se fijaron en un grupo de hombres que por una angosta vereda caminaban hacia el castillo. Aquella vereda cruzaba por entre las palmeras de Mágdalo en dirección a Cafarnaum. Detrás de aquellos hombres veíanse caminar algunas mujeres que llevaban niños de las manos.
