Enquiridion
Enquiridion Si conversas con alguien, y especialmente con una persona de mayor nivel, imagínate cómo se hubieran comportado Sócrates o Zenón en una situación similar. De esa forma no perderás la oportunidad de aprovechar correctamente todo lo que se diga.
Si vas a una audiencia con alguien que está en el poder, imagínate que no lo hallarás en su casa, que no te permitirá pasar, que no te abrirá la puerta, que te ignorará. Si aun a pesar de ello es tu deber concurrir, soporta lo que suceda y nunca te digas: «No valió la pena». Porque esto es vulgar y propio del hombre deslumbrado por las cosas externas.
En reuniones y conversaciones evita mencionar en forma excesiva y frecuente tus hazañas y los peligros que has enfrentado. Por más agradable que sea para ti mencionar los riesgos que has corrido, no necesariamente es igual de agradable para los demás el escuchar tus aventuras. Del mismo modo, no te esfuerces por hacer reír a los demás. Ésta es una cuestión resbaladiza que puede hacerte caer en la vulgaridad y, aparte de ello, hacerte perder la estima de tus conocidos. Igual de peligrosos son los intentos de tratar temas indecentes. Por lo tanto, cuando suceda algo así y si hay una oportunidad adecuada para hacerlo, censura al que comienza a hablar de ello o bien, al menos, guarda silencio y muestra tu desagrado con la expresión de tu rostro.