Manual de vida
Manual de vida El destierro no es un mal
—Pero arriesgo la cabeza ante el César.
—¿Y no la arriesgo yo, que vivo en Nicópolis, donde hay tantos terremotos? Y tú mismo, cuando cruzas el Adriático, ¿qué arriesgas? La cabeza, ¿no? «Pero es que también arriesgo mis opiniones». ¿Las tuyas? ¿Cómo? ¿Quién puede obligarte a opinar lo que no quieres? ¿Las ajenas? ¿Qué peligro arrostras tú porque los otros opinen falsedades? «Pero es que me arriesgo a ser desterrado». ¿Qué es ser desterrado? ¿Estar fuera de Roma? «Sí». Y entonces, ¿qué? «¿Y si me mandan a Gíaros?» Si te hace, vas; y si no, tienes a dónde ir, en vez de a Gíaros: al mismo sitio al que irá, quiera o no, el que te manda a Gíaros.
