Manual de vida
Manual de vida Paradojas de la filosofía
Sobre todo, recuerda que nos agobiamos a nosotros mismos y nos angustiamos a nosotros mismos; o sea, que las opiniones nos agobian y nos angustian. Porque, ¿qué es lo de recibir insultos? Ponte junto a una piedra e insúltala. ¿Y qué harás? Si uno escucha como una piedra, ¿qué beneficio obtiene el que insulta? Pero si el que insulta cuenta con la debilidad del insultado como ayuda, entonces consigue algo.
—Despedaza a ése.
—¿Por qué dices «a ése»? Coge el manto, despedázalo.
—Te he ofendido.
—¡Que te sea de provecho!
Esto practicaba Sócrates, por eso vivió siempre con un solo rostro. Pero nosotros estamos dispuestos a ejercitarnos y practicar cualquier cosa antes que la manera de llegar a no tener trabas y ser libres.
—¡Qué paradojas dicen los filósofos!
¿Y en las otras artes no hay paradojas? ¿Qué paradoja hay mayor que punzarle a uno el ojo para que vea? Si se le contara eso a uno que no sepa de medicina, ¿no se reiría del que se lo contaba? Entonces, ¿qué tiene de admirable que también en la filosofía muchas de las verdades parezcan paradojas a los ignorantes?
