Manual de vida
Manual de vida <A ver si vas a ser> como mi Heráclito, que tenía un asuntillo sobre un campito en Rodas y tras haber mostrado a los jueces que hablaba con justicia, al llegar al final del discurso dijo: «Pero ni os suplicaré ni me importa lo que vayáis a fallar: más sois vosotros los juzgados que yo». Y así echó a perder el asunto. ¿Qué necesidad había? Simplemente, no pidas y no añadas el «y no estoy pidiendo». A menos que sea una ocasión oportuna para irritar a los jueces, como en el caso de Sócrates.
Y tú, si preparas un final de discurso semejante, ¿a qué vas? ¿Para qué compareces? Si es que quieres que te crucifiquen, espera y llegará la cruz, pero si la razón decide comparecer e intentar convencer de la propia postura, ha de obrar en consecuencia poniendo a salvo, por lo menos, lo suyo propio.