Manual de vida
Manual de vida —Sin embargo, filósofo, dime: ¿por qué tiemblas? ¿No es la muerte lo que te amenaza, o la cárcel, o un castigo corporal, o el destierro o el desprestigio? ¿Qué otra cosa? ¿Verdad que eso no participa de la maldad? Pues ¿cómo llamabas tú a esas cosas?
—¿A ti y a mí qué nos importa, hombre? ¡Bastante tengo con mis desgracias!
Y dices bien. Bastante tienes con tus desgracias: la ruindad, la cobardía, la jactancia de que hacías gala sentado en la escuela. ¿Por qué te adornabas con lo ajeno? ¿Por qué te llamabas a ti mismo estoico?