El palacio malvado
El palacio malvado "No sé cuánto tiempo más podré mantener este juego. Arthur me advirtió que me retirara, pero no puedo hacerlo. Si algo me pasa, no será un accidente."
Las palabras eran una confesión y una advertencia. Brooke sabÃa que su vida corrÃa peligro.
A la mañana siguiente, Ella buscó a Callum. Le mostró el diario, pero no las partes más incriminatorias, al menos no todavÃa.
—¿SabÃas algo de esto? —preguntó, abriendo una página donde Brooke hablaba de reuniones secretas con Arthur.
Callum miró el diario con expresión sombrÃa.
—SabÃa que Brooke jugaba en ambos lados. Siempre lo supe, pero nunca pensé que fuera tan lejos.
—Ella sabÃa que la matarÃan —dijo Ella con frialdad—. Y todo esto está conectado con Arthur.
Callum negó con la cabeza, su mandÃbula apretada.
—Arthur es intocable. Si vas tras él, te destruirá.
Pero Ella no tenÃa intención de detenerse. Esa tarde, mientras Callum lidiaba con los abogados de Reed, ella confrontó a Gideon.
—¿Por qué estás protegiendo a Arthur? —preguntó, sosteniendo el diario en alto.
Gideon se tensó al verlo.