El palacio malvado
El palacio malvado Con cada paso que daba por la mansión, Ella sentÃa el peso de las miradas de los hermanos Royal. Easton, usualmente relajado y cÃnico, no podÃa disimular la tensión en sus gestos. Gideon, siempre el más distante, se encerraba en sus propios pensamientos. Los gemelos Lauren y Sawyer permanecÃan como sombras, susurrando entre ellos. La mansión parecÃa respirar ese ambiente de tragedia, alimentándose de los secretos y la desconfianza.
Esa misma tarde, mientras revisaba una de las habitaciones que Brooke habÃa ocupado, encontró algo que no debÃa estar allÃ: un recibo de hotel a nombre de Brooke, fechado un dÃa antes de su muerte. Sus manos temblaron al sostener el papel. ¿Qué estaba haciendo Brooke en un hotel cuando debÃa estar en casa? Y más importante, ¿quién estuvo con ella?
Al regresar, escuchó voces elevadas en la sala. Callum discutÃa con un hombre al que Ella no reconoció de inmediato, pero la placa brillante en su cinturón lo delató como un detective.
—Reed estará seguro bajo mi techo hasta que tengan pruebas reales —exigió Callum, con la voz firme de quien estaba acostumbrado a que no le negaran nada.
—Eso no depende de usted, señor Royal.
