Fábulas
Fábulas Y el asno, tratando de jugar de nuevo a lo mismo, se tiro en el hueco del rÃo, pero esta vez las esponjas se llenaron de agua y aumentaron terriblemente su peso.
Y asà el truco le rebotó al asno, teniendo que cargar ahora en su espalda más del doble de peso.
Tuvo antiguamente el milano otra voz, una voz penetrante. Pero oyó un dÃa a un caballo relinchar admirablemente, y lo quiso imitar.
Pero a pesar de todos sus intentos, no logró adoptar exactamente la voz del caballo y perdió además su propia voz. AsÃ, quedó sin la voz del caballo y sin su voz antigua.
Raptó un milano a una culebra, elevándose por los aires.
La culebra se volvió y le mordió, cayendo ambos desde lo alto a un precipicio, y el milano murió. Dijo entonces la culebra:
— ¡Insensato! ¿Por qué has querido hacer mal a quien no te lo hacÃa? En justicia has sido castigado por haberme raptado sin razón.