Fábulas
Fábulas Tragó una gaviota un pez demasiado grande y le estalló la garganta, quedando muerta a la orilla de la playa. La vio un milano y dijo:
— Tienes tu merecido, porque sabiendo de tu capacidad, abusaste de lo que te estaba permitido.
Un jilguero encerrado en una jaula colgada en una ventana cantaba de noche. Oyo un murciélago desde lejos su voz, y acercándosele, le preguntó por qué cantaba sólo de noche.
— No es sin razón — repuso — porque de dÃa cantaba cuando me atraparon, pero desde entonces aprendà a ser prudente.
— ¡ Pues no es ahora cuando debÃas serlo, pues ya estás bien enjaulado, sino debió haber sido antes de que te capturaran ! — replicó el murciélago.
Navegaba un rico ateniense en una nave junto con otros pasajeros. De pronto, a causa de una súbita y violenta tempestad, empezó rápidamente a hacer agua el navÃo.