Agamenón
Agamenón preludio del sacrificio— impondrá por igual a los dánaos
y a los troyanos. Asà están las cosas ahora y acabarán
en lo que ya el destino ha decretado. Ni el fuego
encendido para el sacrificio
70 ni las libaciones derramadas podrán aplacar la ira
inflexible de que es señal la ofrenda que la llama no
consume. Como nosotros no pudimos aportar nuestra
ayuda por la vejez de nuestras carnes, sino que fuimos
eximidos de la expedición vengadora de entonces, aquÃ
quedamos, apoyando en el báculo nuestra poca fuerza,
tan débil ya como la de un niño, porque a la savia
infantil que brinca dentro del pecho le pasa como a la
vejez: no tiene en ella lugar Ares[8].
Del mismo modo, la extrema vejez de un follaje ya del
todo seco