Agamenón
Agamenón 80 avanza con sus tres pies por los caminos y anda de un
lado a otro no con mayor facilidad que un niño
pequeño, como la imagen de algo soñado que se
presentase en pleno día. Pero tú, hija de Tindáreo,
reina Clitemestra[9], ¿qué necesidad te está
apremiando? ¿Qué novedad hay? ¿De qué has oído
hablar? ¿Qué mensaje ha influido en tu ánimo para que
des órdenes de ofrecer sacrificios por todas partes?
Todos los dioses de nuestra ciudad, los de las alturas,
los subterráneos,
90 los de nuestras puertas y nuestras plazas Arden sus
altares con ofrendas. Acá y allá hacia el cielo la llama
se eleva que avivan los suaves estímulos exentos de
engaño del sagrado aceite y la ofrenda sacada del
fondo del palacio real. Dime de eso lo que sea posible y