Agamenón
Agamenón a la vez lícito, y con tus palabras tórnate médico de
este cuidado
100 que ahora tan pronto termina en angustia como saca
esperanza de esos sacrificios que haces brillar, con la
que aleja la insaciable inquietud que corroe mi alma.
Estrofa 1ª
Dueño soy yo de cantar el mando de hombres
cumplidos en virtud de felices augurios propicios a la
expedición —que todavía la ancianidad que he
alcanzado por voluntad de las deidades inspira
persuasión a la fuerza de mis canciones— y cómo al
poder de doble trono de los aqueos, de la helénica
juventud
110 concorde caudillaje envía con lanza y brazo vengador
contra la tierra teucra el bélico augurio de un ave: dos
reinas de las aves[10] —negra la una y la otra— de cola