Agamenón
Agamenón blanca se aparecieron del lado de la mano que blande
la lanza[11] muy cerca del palacio, en un lugar muy
destacado.
Estaban devorando una liebre preñada con su gravidez,
120 tras haberle cortado su última carrera. Entona un canto
de duelo, de duelo; mas que el bien venza.
Cuando lo vio el sabio adivino de los ejércitos,
reconoció en las belicosas devoradoras de la liebre a
los dos Atridas, diferentes en el talante, caudillos con
mando supremo, y dijo así explicando el prodigio: «Con
el tiempo conquistará la ciudad de Príamo ésta
expedición, y todos los ricos ganados de sus
habitantes tras de sus torres
130 los va a saquear la Moira por la violencia. Sólo hay un
peligro: que la irritación de los dioses llegue a sumir en