Agamenón
Agamenón infaustas demoras, hambre y peligro para los anclajes,
la dispersión de las dotaciones, sin perdonar tampoco
naves y amarras, que alargaban el tiempo de la
tardanza, y con el desgaste producido por la dilación
iban fatigando a la flor del ejército aqueo. Pero después
un remedio más grave
200 para los jefes que la dureza del temporal[23] gritó al
adivinó apoyándose en Ártemis, hasta el punto de que
los Atridas con sus cetros golpearon la tierra sin poder
contener el llanto.
Antístrofa 4ª
Entonces el mayor de los reyes[24] habló y dijo así:
“Grave destino lleva consigo el no obedecer, pero
grave también si doy muerte a mi hija —la alegría de mi
casa— y mancho mis manos de padre con el chorro de
sangre