Las Coéforas

Las Coéforas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ORESTES. No, no me traicionará el poderoso oráculo de Loxias, que me ordena afrontar este peligro, y con voces amenazadoras me anuncia desgracias que hielan mi ardiente corazón, si no persigo a los culpables de mi padre del mismo modo, dando muerte por muerte, con un ímpetu taurino que no conoce rescate de dinero. Sino, decía, pagaré con mi propia vida la deuda en medio de muchos y crueles dolores. Revelando a los mortales el enojo de los muertos irritados bajo tierra, me ha dicho las terribles enfermedades que asaltan las carnes, lepras que con salvajes mandíbulas devoran su antigua naturaleza y pelos blancos que surgen sobre estas llagas. Anuncia también los asaltos de las Erinis, provocados por la sangre de un padre, cuando se ven sus ojos brillando en la oscuridad. El dardo tenebroso de los poderes infernales, cuando piden venganza los muertos de una familia, y la rabia y los vanos terrores que salen de noche, agitan, perturban al hombre y lo arrojan de la ciudad con la carne ultrajada por el agujón broncíneo. Un hombre así no puede tener parte en la crátera y en la amigable libación; la ira invisible de un padre le expulsa de los altares; nadie le recibe ni le aloja; despreciado de todos, sin amigos, muere al fin, miserablemente consumido por un mal aniquilador. ¿Acaso no hay que tener fe en tales oráculos? Sea como sea, la obra ha de realizarse. Muchos deseos con- fluyen en uno: las órdenes del dios, el duelo inmenso de un padre, la indigencia que me oprime y, en fin, que los ciuda- danos más ilustres del mundo, los destructores de Troya, con glorioso espíritu, estén así sometidos a dos mujeres. Porque su corazón es de mujer; y si no, pronto lo sabré. (O restes y Electra ascienden al túmulo de AGAMENÓN.)


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker