Las Coéforas
Las Coéforas ELECTRA. Hablas del destino paterno. Pero yo era alejada, humillada, por nada tenida. Recluida en mi habitación como perra perniciosa, las lágrimas más prontas que la risa brotaban de mis ojos, vertiendo ocultamente infinitos llantos y gemidos. Oyendo esto fíjalo en tu memoria.
CORO. Fíjalo y por tus oídos deja penetrar una palabra al fondo tranquilo de tu corazón. El pasado es así, el futuro, que tu cólera te lo enseñe. Conviene lanzarse al combate con un ímpetu indomable.
ORESTES. A ti te lo digo, padre: ven en auxilio de los tuyos.
ELECTRA. Y yo también te invoco, derramando lágrimas.
CORO. Y nosotros, con grito concorde, hacemos eco a tus llamadas: óyenos, regresa a la luz, sé nuestro aliado contra los enemigos.
ORESTES. Ares luchará contra Ares, la justicia contra la justicia.
ELECTRA. ¡Oh dioses! Haced prevalecer la justicia.