Las Coéforas

Las Coéforas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ORESTES. El plan es bien sencillo. Ésta que vaya dentro; a vosotros os exhorto que ocultéis estos proyectos míos, a fin de que aquellos que con engaño mataron a un hombre honorable, con engaño también sean cogidos en el mismo lazo y mueran de la manera que ha proclamado Loxias, el soberano Apolo, profeta hasta ahora verídico. Yo, semejante a un extranjero, con un bagaje completo, llegaré a las puertas del recinto con Pílades -yo como forastero, él como huésped antiguo de la casa-. Los dos emplearemos la lengua del Parnaso, imitando el acento del dialecto focense. Si ninguno de los porteros nos acoge con semblante alegre, porque la casa está poseída de males, esperaremos hasta que alguien al pasar delante del palacio conjeture y diga: «,Por qué Egisto si está en Argos y lo sabe, cierra la puerta al suplicante?» Pero si logro franquear el umbral de la puerta del recinto y lo encuentro en el trono de mi padre o viene a hablarme cara a cara y al alcance de mis ojos, sábelo bien, antes que diga: «,De qué país es el extran- jero?», haré un cadáver, envolviéndolo con ágil bronce. Y la Erinis, saciándose de muerte, beberá una sangre pura en la tercera libación. Ahora, pues, tú vigila bien lo que sucede en el palacio, para que todo ocurra según lo concertado. A vosotras os recomiendo tener una lengua discreta: callar cuando precise y hablar oportunamente. El resto ruego a mi padre que lo presida, dándome la victoria en los combates de la espada. (Electra en el palacio. Orestes y Pílades se alejan por la puerta izquierda.)


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker