Las Coéforas

Las Coéforas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CORIFEO. Tú has actuado bien; no unzas tu boca a un lenguaje amargo ni te maldigas, después que has liberado a toda la ciudad de Argos, cortando felizmente la cabeza a dos serpientes. (Orestes se dispone a marchar, pero retrocede asustado.)

ORESTES. ¡Ah, ah! ¡Qué mujeres son éstas, como Gorgonas, vestidas de negro, enlazadas de innumerables serpientes! No, no puedo quedarme más aquí.

CORIFEO. ¿Qué fantasías, ¡oh hombre que más ha amado a un padre!, te agitan? Serénate, no temas, un vencedor como tú.

ORESTES. No, no son fantasías que me atormentan. Sé bien que son las perras irritadas de una madre.

CORIFEO. Tienes todavía sangre fresca en las manos: de ahí viene la turbación que asalta tu mente.

ORESTES. Soberano Apolo, mira cómo pululan. De sus ojos destilan una sangre repugnante.

CORIFEO. Tienes un único medio de purificarse: toca a Loxias y te liberará de estos tormentos.

ORESTES. Vosotras no las veis, pero yo sí; me persiguen, no puedo quedarme aquí. (Orestes sale.)

CORIFEO. Buena suerte, pues, y que un dios, mirándote con ojos propicios, te guarde para días mejores.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker