Los Persas
Los Persas ESTROFA 1.ª No me atrevo a mirarte cara a cara, y no me atrevo a hablar en tu presencia, por el respeto antiguo que te tengo.
SOMBRA. Pues que vine de abajo oyendo tus lamentos, no con largos discursos, sino en forma concisa dilo todo, y descuida el respeto que te impongo.
CORO.
ANTÍSTROFA 1.ª Temo cumplir tus deseos, temo hablar en tu presencia contando cosas duras a quien quiero.
SOMBRA. Si tu antiguo respeto ha de ser un obstáculo, tú, noble esposa mía, compañera de lecho, pon fin a tus gemidos y a tus lamentos, y habla. Humanas son las penas que alcanzan a los hombres: a miles del mar, a miles de la tierra asalta al hombre, los pesares, si su vida se alarga.
REINA. ¡Oh, tú, varón que a todos en dicha has superado! pues que, mientras vivías, envidiado de todos los persas, una vida feliz, cual dios, llevaste. Y ahora yo te envidio porque has muerto sin ver este abismo de penas. Pues vas a oír, Darío, en forma bien concisa, todo nuestro infortunio. ¡Todo el imperio persa ha sido aniquilado!
SOMBRA. ¿Fulminado de peste, o por guerra intestina?
REINA. No, no; toda su hueste se ha hundido junto a Atenas.