Ágilmente
Ágilmente Otra estrategia es el conceptual blending , o mezcla de conceptos. Se trata de tomar dos ideas muy distintas —una piscina y una grúa, una bicicleta y una tortuga, un banco y una ardilla— y fusionarlas para crear algo nuevo. Uno más uno no es dos, es uno: una nueva idea nacida de esa fusión inesperada. Este ejercicio obliga al cerebro a cruzar fronteras entre categorías, romper etiquetas, crear híbridos mentales.
La esencia del desafío es otra técnica clave. Consiste en identificar cuál es el principio fundamental de un problema. Por ejemplo, si el desafío es mejorar un lavadero de autos, el principio es "lavar". Entonces se investiga: ¿qué más se lava? ¿cómo? ¿qué se puede copiar o adaptar? Así, al conectar con otras disciplinas, se expande el universo de soluciones posibles.
También está la técnica del "soy el problema" . Se trata de adoptar la perspectiva del objeto, concepto o situación que se quiere resolver. “Si yo fuera un depósito bancario, ¿cómo me sentiría? ¿qué necesitaría?” Esta despersonalización permite acceder a ángulos emocionales, sensoriales o funcionales que no aparecen desde una visión externa o lógica.