Las Troyanas
Las Troyanas ANDRÓMACA: Alabo tu temor, a no ser que me participes faustas nuevas.
TALTIBIO: Matarán a tu hijo; tal es la terrible desdicha que te amenaza.
ANDRÓMACA: ¡Ay de mÃ! ¡Cuanto peor es esto que un matrimonio!
TALTIBIO: El parecer de Ulises triunfó en la asamblea de los griegos, sosteniendo que no debÃa vivir el hijo de tan esforzado guerrero. Será arrojado de las altas torres de Troya. No creas que, siendo impotente para oponerte a sus órdenes, conseguirás nada; nadie te socorrerá. Recuerda que pereció tu ciudad y tu esposo, que tú eres esclava y nosotros bastante fuertes para dominar a una sola mujer. Porque si tus palabras excitan el furor del general, ni tu hijo será sepultado, ni podrás llorarlo; pero si callas y te resignas, no quedará insepulto su cadáver y los griegos serán contigo más complacientes.