Medea
Medea de correr y que nada saben de los reveses
de su madre: no suelen sufrir las almas jóvenes.
PEDAGOGO
Anciana posesión de la casa de mi ama,
¿por qué tan sola estás al lado de la puerta 50
a tí misma entonándote la queja de tu mal?
¿Cómo a quedar sin ti Medea se resigna?
NODRIZA
¡Oh, viejo que a los niños de Jasón acompañas!
Para los buenos siervos son desdichado lance
las cuitas de los dueños, que su ánimo
[ entristecen. 55
Y así tan grande es ya mi dolor, que me vino
deseo de salir donde pueda las penas
de mi señora al cielo y a la tierra contar.
PEDAGOGO
¿Pero no ha terminado la pobre con sus lloros?
NODRIZA
Te envidio; el mal comienza, ni en la mitad está aún. 60
PEDAGOGO
¡Oh, necia, si llamar tal cosa a un ama es lícito!
