Medea
Medea de manos, prenda máxima, y a los dioses invoca
para que el trato vean que de Jasón recibe.
Y yace sin comer, al dolor entregando
su cuerpo y consumiéndose con lágrimas
[constantes 25
desde que conoció la afrenta de su esposo,
sin levantar los ojos ni separar del suelo
su mirada ni oÃr la voz de sus amigos
más de lo que lo hicieran rocas u olas marinas.
Tan sólo alguna vez vuelve su tierno cuello 30
para gemir a solas por su padre querido,
su paÃs y su casa, que traicionó al marchar
con el hombre que ahora tal ofensa le infiere.
Y en su infortunio aprende la mÃsera qué bueno
es el no partir nunca de la paterna tierra. 35
Y aborrece a sus hijos y en verlos no se goza;
temo incluso que algún raro proyecto trame.
Pues duro es su carácter y soportar no puede
que nadie la maltrate. La conozco y la temo: 39
es terrible y quienquiera que en su enemistad
[incurra 44
no resultará fácil que la victoria obtenga. 45
Entran por un lateral los dos niños hijos
de Medea seguidos de su pedagogo.
Mas aquà están sus niños que se acercan dejando
