Tragedias griegas
Tragedias griegas ALCESTÍS.— Ya me pesan mis ojos apagados.
ADMETO.— ¡Si me abandonas, pereceré, mujer!
ALCESTÍS.— ¡Estoy como muerta; ya no soy nada!
ADMETO.— ¡Alza el rostro! ¡no abandones a tus hijos!
ALCESTÍS.— ¡En verdad que no quisiera hacerlo! ¡Salve, oh hijos!
ADMETO.— [390] ¡Mira, mĂralos!
ALCESTÍS.— Ya no soy nada.
ADMETO.— ¿Qué haces? ¡Nos abandonas!
ALCESTÍS.— ¡Salve!
ADMETO.— ¡Desdichado de mĂ! ¡Estoy perdido!
KOMMOS (393-415): Diálogo lĂrico entre el hijo de Alcestis y su madre, con intervenciĂłn de Admeto y el Coro.
EL CORO.— ¡Ha vivido! ¡la mujer de Admeto ya no existe!
EUMELO.—
Estrofa: ¡Ay de mĂ, quĂ© desgracia! ¡Mi madre se ha ido al Hades! ¡Oh padre, ya no existe ella bajo Helios! ¡Desdichada, que abandona mi vida y me deja huĂ©rfano! ¡Veo sus párpados, veo sus manos extendidas! [400]
(Se arroja sobre el cadáver de Alcestis).