Tragedias griegas
Tragedias griegas HERACLES.— Extranjeros, aldeanos[31], que habitáis esta tierra ferense, ¿encontraré a Admeto en las moradas?
EL CORO.— ¡En las moradas está el hijo de Feres, Heracles! Pero ¿qué te trae al paÃs de los tesalianos? [480] ¿Por qué entras en la ciudad de los ferenses?
HERACLES.— Llevo a cabo un trabajo ordenado por Euristeo Tirinto[32].
EL CORO.— ¿Adónde vas? ¿Adónde estás obligado a ir errante?
HERACLES.— Voy a robar la cuadriga de Diomedes el tracio.
EL CORO.— ¿Cómo vas a hacerlo? ¿No sabes quién es ese extranjero?
HERACLES.— No le conozco; todavÃa no he ido a la tierra de los bistonios[33].
EL CORO.— No podrás adueñarte de los caballos sin combatir.
HERACLES.— Pero no me es dado rehusar esa tarea.
EL CORO.— Pues volverás luego de matarle o quedarás muerto.
HERACLES.— No es el primer combate que sostengo.
EL CORO.— [490] ¿Qué provecho sacarás si vences al amo de los animales?