Tragedias griegas
Tragedias griegas EL CORO.— Demasiadas son las injurias de ahora y las de antes. Cesa, anciano, de lanzar con escándalo esas maldiciones a tu hijo.
ADMETO.— Habla, ya que yo he hablado; pero, si te quejas de oÃr verdad, no tenÃas para qué faltarme.
FERES.— [710] Más culpable hubiese sido muriendo por ti.
ADMETO.— ¿Acaso es igual morir joven que viejo?
FERES.— No debes vivir mas que una vez, y no dos.
ADMETO.— ¡Por lo visto, quieres vivir más tiempo que Zeus[40]!
FERES.— ¡Maldices a tus padres, que ningún mal te han hecho!
ADMETO.— Comprendo que te gustarÃa vivir mucho tiempo.
FERES.— ¿No entierras tú en lugar tuyo ese cadáver?
ADMETO.— ¡Oh el peor de los hombres, esa es la prueba de tu cobardÃa!
FERES.— Al menos, no dirás que ha muerto por mÃ.
ADMETO.— ¡Ay! ¡Ojalá tengas necesidad de mà un dÃa!