Tragedias griegas
Tragedias griegas Estrofa II: ¡Oh patria, oh morada mÃa! ¡Que jamás me vea desterrada, arrastrando una vida triste y pobre entre preocupaciones miserables! [650] ¡Vénzame antes la muerte, sÃ, la muerte, con tal de no ver un dÃa semejante! ¡Porque no hay desdicha mayor que la de estar privado de la tierra de la patria!
Antistrofa II: Lo hemos visto, no hablamos por relatos extraños: ni la ciudad ni ningún amigo ha tenido piedad de tus males cruelÃsimos. ¡Perezca en la miseria [660] quien no honre a sus amigos y no les abra un corazón puro! Ese nunca será amigo.
(Aparece en escena Egeo, rey de Atenas, con indumentaria de caminante).
EGEO.— ¡Salve, Medea! Nadie conoce un exordio mejor para hablar a sus amigos.
EPISODIO 3.º (663-823).
MEDEA.— Salve tú también, Egeo, hijo del sabio Pandión[90]. ¿De dónde vienes a esta tierra?
EGEO.— Acabo de dejar el oráculo antiguo de Febo[91].
MEDEA.— ¿A qué has ido al ombligo fatÃdico de la tierra?
EGEO.— He ido a preguntar cómo podrÃa engendrar hijos.
MEDEA.— [670] ¡Por los Dioses! ¿todavÃa arrastras tu vida sin hijos?