Tragedias griegas
Tragedias griegas EGEO.— Por muchas razones deseo concederte este favor, mujer; primero por los dioses, [720] luego por los hijos cuyo nacimiento prometes, ya que soy completamente incapaz de conseguirlos. He aquà lo que puedo hacer: Si vienes a mi paÃs, me esforzaré en protegerte con mi hospitalidad, porque soy justo. Sólo te advierto que no quiero llevarte de esta tierra. Si por ti misma vas a mi morada, allà estarás segura, y no te entregaré a nadie. Escapa, pues, de aquÃ. [730] Porque quiero ser irreprochable para mis huéspedes[94].
MEDEA.— ¡Asà sea! Pero si me lo juraras, seria mejor para mà y para ti.
EGEO.— ¿No tienes confianza? ¿Por qué te inquietas?
MEDEA.— Tengo confianza; pero la familia de Pelias y de Creón es enemiga mÃa. Si te ligas a mà por un juramento, no permitirás que los que asà lo quieren me lleven de tu paÃs; pero si sólo te comprometes con palabras, sin jurar por los Dioses, puede que te hagas amigo de mis enemigos y cedas a las reclamaciones de los heraldos. Porque yo tengo poca fuerza, [740] y de ellos son las riquezas y la morada real.