Tragedias griegas
Tragedias griegas El PEDAGOGO.— ¿Por qué, entonces, bajas los ojos y derramas lágrimas?
MEDEA.— Me constriñe a ello la fatalidad, anciano, porque los Dioses y yo hemos tomado una resolución funesta.
El PEDAGOGO.— TranquilÃzate, porque, con ayuda de tus hijos, volverás aquà un dÃa.
MEDEA.— ¡Desdichada de mÃ, que antes haré irse a otros[105]!
El PEDAGOGO.— No eres la única a quien se separa de sus hijos. Es preciso que los mortales soporten la desgracia con paciencia.