Tragedias griegas
Tragedias griegas EL CORO.— ¡Oh desdichado! No sabes, Jasón, a qué colmo de males has llegado. Si lo supieras, no dirÃas eso.
JASÓN.— ¿Qué ocurre, pues? ¿También a mà quiere matarme?
EL CORO.— Tus hijos han perecido bajo la mano materna.
JASÓN.— [1310] ¡Ay de mÃ! ¿Qué dices? ¡Cómo me haces morir, mujer!
EL CORO.— ¡Ten la seguridad de que han muerto tus hijos!
JASÓN.— ¿Dónde los ha matado? ¿En la morada o fuera?
EL CORO.— Abre las puertas, y verás el asesinato de tus hijos.
JASÓN.— (Llamando a gritos a los criados de la casa). Servidores, descorred inmediatamente los cerrojos, quitad las puertas, con objeto de que vea yo la doble desgracia de mis hijos degollados, y la castigue por ese asesinato.