Tragedias griegas
Tragedias griegas EL CORO.— ¡Miserable! ¿acaso eres de roca o de hierro, [1280] para segar, con un destino parricida, esta cosecha de hijos que has parido? He oÃdo decir que sólo una mujer, Ino, puso mano en otro tiempo sobre sus queridos hijos, pues los Dioses la tornaron furiosa, cuando la mujer de Zeus la expulsó, delirante, de sus moradas, para que anduviera errante[118]. Pero la infeliz, a causa del asesinato impÃo de sus hijos, se tiró al mar desde lo alto de la costa marina, a fin de morir con sus dos hijos [1290]. ¿Puede ocurrir en adelante nada más horrible? ¡Oh lamentables bodas de mujeres, cuántos males habéis traÃdo a los hombres!
ÉXODO (1293-1419).
(Jasón entra apresuradamente en escena).
JASÓN.— Mujeres que os erguÃs junto a la casa, ¿está en las moradas Medea, que ha cometido acciones atroces? ¿Ha emprendido la fuga? Tendrá que esconderse bajo tierra o lanzar su cuerpo alado por las profundidades del aire, si no quiere ser castigada por lo que ha hecho con la familia real. ¿Se envanece de huir de estas moradas impune, [1300] después de haber matado a los prÃncipes de esta tierra? Pero no me preocupa ella tanto como mis hijos. Porque los que ella ha ultrajado se vengarán de ella; pero he venido para salvar la vida de mis hijos, temeroso de que los allegados de Creón les hagan algún daño en expiación del horrible asesinato cometido por su madre.