Tragedias griegas
Tragedias griegas Antistrofa: En vano has llevado, en vano has parido a esta querida raza, ¡oh tú, que franqueaste el estrecho inhospitalario de las Simplégadas azules! Desdichada, ¿qué cólera cruel se ha apoderado de tu corazón y en él infunde el furor del asesinato[117]? Una mancilla fatal es para los mortales derramar por la tierra sangre de allegados, y por culpa del parricidio, [1270] en las moradas hacen irrupción divinamente calamidades justas.
PRIMER NIÑO.— ¡Ay de mí! ¿Qué haré? ¿Adónde iré huyendo la mano de mi madre?
SEGUNDO NIÑO.— ¡No lo sé, queridísimo hermano! ¡perecemos!
EL CORO.— ¿Oís, oís el clamor de los niños? ¡Oh mísera, oh infeliz mujer! ¿Entraré en la morada? Voy a alejar de esos niños la muerte.
LOS NIÑOS.— (Desde dentro). ¡Por los Dioses, socorro! De prisa, porque ya cae la espada sobre nosotros.