Tragedias griegas
Tragedias griegas El racionalismo al que acabamos de aludir se refleja en el ámbito del estudio de la naturaleza, que no se abandonó por completo, así como en los campos de la investigación médica, histórica y política. Empecemos por la física. En este punto destaca sobremanera la figura de Anaxágoras de Clazomene, amigo personal de Pericles. Este pensador naturalista afirmaba que el orden del mundo y sus continuos cambios no pueden originarse ni por el azar ni por la arbitraria decisión de unos dioses caprichosos, sino que sólo un noüs o inteligencia divina puede gobernar y ordenar la naturaleza.
Especialmente significativo resulta también el hecho de que la investigación en el campo de la medicina adquiera un desarrollo sin precedentes, fruto del racionalismo imperante. Semejante progreso va indisolublemente unido a la personalidad de Hipócrates de Cos (468-399) y su escuela, que practicaba una medicina basada fundamentalmente en el diagnóstico acertado de las enfermedades en cuanto deficiencias naturales y que tanto influiría en historiadores como Tucídides y su impresionante diagnóstico del fracaso de la democracia en Atenas. Las corrientes de la medicina científica contribuirían a desarraigar la superstición sobre algunas enfermedades, consideradas tradicionalmente de origen sagrado, como la locura, y que poetas tan atrevidos como Eurípides osaron presentar en escena con toda su crudeza.