Tragedias griegas
Tragedias griegas Antes de acometer el estudio de la producción trágica de EurÃpides y su posible evolución, creemos conveniente concluir el análisis de la vida del poeta con unas breves consideraciones sobre las tendencias culturales e ideológicas que predominan en Atenas durante el siglo V. Si tuviéramos que caracterizar con una sola palabra el rasgo esencial de la Atenas que alimentó espiritualmente al poeta, es indudable que optarÃamos por la siguiente: racionalismo. En el siglo V y coincidiendo con la denominada tradicionalmente época de Pericles alcanza su culminación el proÂceso que, surgiendo en Jonia en el siglo VII, habÃa ido imponiendo trabajosa y paulatinamente el predominio de la reflexión racional, en cuanto instrumento especÃficamente humano de desentrañar todos los problemas que conciernen a la naturaleza y al hombre. Toda esta riqueza especulativa confluyó en la Atenas de Pericles, ciudad que se mostró siempre accesible a los estÃmulos exteriores. Ahora bien, en estos dos siglos de avance de la reflexión se produjo un hecho capital que merece la pena resaltar. Se trata de una progresiva mutación del centro de interés filosófico desde los problemas relativos a la naturaleza a aquellos que afectan al hombre. De una etapa fÃsica de explicación de la naturaleza y sus cambios se accedió a un perÃodo antropocéntrico en el cual, en frase del sofista Protágoras, el hombre tenÃa que ser la medida de todas las cosas.