Tragedias griegas
Tragedias griegas HERALDO.— ¿Quién es el señor de esta tierra y de la ciudad?
[115] CORIFEO.— Demofonte el de Teseo, hijo de un padre noble.
HERALDO.— Entonces ante ése, precisamente, podrÃa realizarse la discusión de este argumento. Si no, lo demás se ha dicho en vano.
CORIFEO.— Helo aquà que llega de prisa y, también, su hermano Acamante, prestando oÃdo a tus palabras.
EPISODIO 1.º (120-352).
[120] DEMOFONTE.— Puesto que, aunque eres mayor, te has adelantado a gente más joven en venir a socorrer este altar de Zeus, dime qué circunstancia reúne a esta multitud.
CORIFEO.— Como suplicantes están sentados aquà los hijos de Heracles, después de coronar el altar, como ves, señor, [125] y también Yolao, el fiel asistente de su padre.
DEMOFONTE.— ¿Qué necesidad de gritos tenÃa este suceso?
CORIFEO.— Ése de ahÃ, al tratar de llevárselos a la fuerza de este altar, originó el griterÃo e hizo caer de rodillas al anciano, hasta el punto de suscitar mis lágrimas por compasión.